CONOCE A JESÚS

PARA MENTES INQUIETAS Y ESCÉPTICAS

Si tienes preguntas que te gustaría explorar, puedes escribirnos AQUI. Nos encantará responderlas y quizá publicarlas en esta página. Y, si te interesa, puedes quedar para un café con alguien en nuestra comunidad y charlar sobre esas dudas. Siempre es mejor hablar.

Jesús

Es interesante ver cómo esta pregunta está otra vez de moda en estos años. Es interesante porque, aunque fue una pregunta legítima por más de mil años, parece que se respondió bien después del ataque del liberalismo teológico alemán hace más de cien años. Algunos piensan, por ejemplo, que antes del año 90-100 a.C. Jesús era una figura «borrosa» y misteriosa que no pertenecía a un lugar y fecha concretos.

Si, Jesús existió, y prácticamente ningún historiador serio niega su existencia. John Dixon, doctor en historia antigua, escribió una vez que se comería na página de su Biblia si alguien puede mostrar evidencia serie de que Jesús no existió. Hasta ahora no ha tenido que hacerlo.

Incluso B. Ehrman, uno de los críticos y escépticos más populares hoy, escritor de libros como «Did Jesus Really Exist?» concluye: «Pienso que la evidencia de que Jesús existió es tan abrumadora, que es ridículo hablar de que no existió». Lo que es necesario entender es que es «abrumadora» en términos de historia antigua. Hoy en día esperamos menciones constantes en diferentes fuentes para considerar un suceso. En términos de historia antigua, a veces una sola mención puede ser suficiente. La más interesante del libro de Ehrman es que comienza explicando lo frustrante que es tener que invertir tiempo para responder una pregunta tan obvia.

Por supuesto, puedes no creer que Jesús fue Dios, o incluso que sus actos tienen una mejor explicación. Puedes creer que su muerte no tiene ningún significado para la humanidad. Son cuestiones distintas. Pero creer que Jesús no existió es simplemente cerrar los ojos con prejuicio.

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La Biblia es un conjunto de documentos que en gran medida tienen base histórica. El cristianismo no sigue una idea, sino un evento histórico.

Pero si, aparte de la Biblia, hay otras fuentes históricas que mencionan a Jesús de Nazaret y elementos clave de su vida. Josefo (historiador, 37-100 d.C.), Plinio el Joven (abogado, escritor, y científico romano, 61-112 d.C.), Tácito (senador e historiador romano, 55-120 d.C.), y otros mencionan a Jesús.

Esas fuentes por si solas señalan hechos históricos de Jesús bien establecidos: que existió; que declaró ser el mesías judío; que fue ejecutado por pena capital de crucifixión; que su tumba estaba vacía días después de la ejecución, y que su cuerpo nunca fue encontrado.

Lo que cada uno quiera hacer de estos hechos es su problema. Pero estos son hechos indisputables.

¡Porque él mismo se presentó así!

Para muchos de nosotros es más fácil pensar que Jesús fue un líder carismático, un buen maestro espiritual que nos enseñó a amar a los demás, un revolucionario social, o un ser humano más importante a los ojos de Dios. Pero lo cierto es que Jesús no dejó lugar para estas interpretaciones.

Es importante distinguir entre «declaraciones implícitas» y «declaraciones explícitas», pero es importante recordar que, aunque una declaración es «implícita», no es menos importante. Es implícita por el momento socio-cultural en el que se está haciendo. Jesús hizo constantes referencia implícitas a su deidad en los títulos que se asignó a si mismo, por ejemplo. En la mentalidad judía estaba claro que Jesús, al apropiarse de títulos como «el pan de vida», «la resurrección y la vida», o «el Hijo de Dios», estaba haciendo referencias a su deidad.

Pero quizá tan importante es notar que en medio de estas declaraciones implícitas, las personas que le escuchaban pillaron el mensaje claramente. En Juan 10.33 se menciona la reacción de los judíos ante estas declaraciones: «Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios«. Los que lo escucharon primero sabían bien qué estaba diciendo Jesús de si mismo.

Para muchos esta es la pregunta más difícil y emocional. Si soy mas o menos una buena persona, si hay muchas maneras de ganar paz y serenidad interna, por qué Jesús parece ser tan exclusivista; ¿Por qué si hay un Dios, ha elegido a solo una persona para salvar a la humanidad?

En primer lugar, el problema es uno. Muchas ideologías y religiones hablan de diferentes problemas y al final las soluciones se enfocan en ganar paz mental, o en vivir con más felicidad. No hay nada de malo en esto, pero el problema humano es uno y es mucho más profundo. Algunas religiones empujan a las personas a solucionar el problema de nuestra existencia tratando de ser mejores, de buscar la perfección siguiendo un sistema de reglas y rituales.

En segundo lugar, si el problema es uno, la solución es una: Dios mismo. No es que Jesús sea exclusivista por capricho, sino porque realmente no hay otra solución. Dios mismo toma la responsabilidad del pecado humano sobre si mismo, y esa no es una opción más noble entre muchas; es la única opción. Da igual que te pongas patas arriba, que hagas meditación (cristiana o no cristiana), o que tomes zumos «detox» todas las semanas. Al final del día el problema humano del pecado no se soluciona con ser mejor, sino con el rescate del único ser existente que es perfecto.

La Biblia

La Biblia es, posiblemente, el conjunto de escritos que más a influido a la humanidad en la historia.

La Biblia no es un libro. Es un conjunto de 66 libros: 39 del llamado “Antiguo Testamento” (por los cristianos), y 27 del “Nuevo Testamento”. Fue escrito por diferentes personas con diferentes roles sociales: reyes, líderes religioso, un médico, pastores, etc, a lo largo de casi 1500 años. Aún así, mantiene una unidad en su mensaje y en su descripción de Dios y de la vida. Quizá te preguntes: “ya, pero, ¿no mantienen esa unidad porque se dejaron fuera de la Biblia otros escritos que discrepaban?” Es cierto que hay escritos que tienen el “color” de bíblicos que no están incluidos en la Biblia. Estos libros pueden discrepar, pero no se dejaron fuera porque discrepase; se dejaron fuera por otras razones: quién y cuándo lo escribió, el reconocimiento global de la comunidad de fe, etc.

Muchas religiones tienen libros sagrados, pero sería injusto no notar las diferencias. Por ejemplo, la Biblia fue escrita por una pluralidad de personas, mientras que el Qur’an fue escrito por una persona. Otro ejemplo sería notar que el Canon de Pali (buddhismo) es en gran medida filosófico (ideas), mientras que la Biblia es en gran medida histórica (eventos).

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Ok, depende de qué entiendas por contradicciones.

En la Biblia no hay contradicciones del tipo [a, no a], pero si que hay variaciones en las narrativas históricas que se cuentan. Por ejemplo, en Mateo 4.18-22 parece que Pedro conoce a Jesús en el mar de Galilea; por otro lado, en Juan 1.42 parece que le conoce en el río Jordán. En Mateo 28.2-7 se dice que había solo un ángel en la tumba de Jesús; en Juan 20.11-12 se dice que había dos. Y así, muchos otros ejemplos.

¿Qué haces con esto? Pues entender que ninguna de estas variaciones afecta a nuestro conocimiento fundamental de lo que pasó. Los autores usaron paráfrasis, reconstrucciones, resúmenes, ángulos distintos o diferentes grados de enfoque para describir una misma historia. Pero nada de esto afecta al mensaje. De hecho (aquí viene la sorpresa): ¡lo valida! Cuando hay varios testigos de un accidente, es muy raro que coincidan en todos los detalles. Si un juez escucha a tres testigos independientes contar la historia con los mismos detalles exactos, seguramente asumirá que: se han puesto de acuerdo. Las variaciones que vemos aquí revelan testigos oculares o personas que investigaron a esos testigos.

Quizá esta pregunta nace de la idea de que la Biblia es un libro que bajó del cielo y por tanto tiene que ser inmaculado. La Biblia fue escrita por seres humanos que, en muchos casos no sabían que estaban escribiendo la Biblia. Eso no significa que la Biblia no sea el mensaje de Dios para la humanidad, pero ese es tema para otra pregunta.

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Esta es quizá una de las respuestas más fáciles y directas. No; todo lo contrario. Cuanto más avanzan los descubrimientos de la ciencia arqueológica, más se verifica la autenticidad de las narrativas bíblicas (nota por un instante lo enraizada que está la Biblia en la historia; para otros escritos religiosos la exactitud histórica es irrelevante porque se trata de ideas. El Dios cristiano interactúa en la historia!).

Un ejemplo para ilustrar.

En el libro de Daniel, en la Biblia, se menciona al rey Belsasar, rey que gobernaba cuando Babilonia cayó en manos de los medo-persas en el año 539 a.C. Por muchos años esto fue suficiente para decir que Daniel estaba equivocado porque los records históricos no mostraban a ningún Belsasar; el último rey listado era Nabonides. Belsasar no era mencionado ni por el famoso historiador griego Herodoto. Pero en 1854 y en 1882 se descubrieron dos inscripciones que demostraban que el rey Belsasar mencionado por Daniel regía en lugar de su padre. (NOTA: si Daniel se hubiese escrito “cientos de años después” como decían algunos críticos, no hubiese sabido de Belsasar; ¡ni Herodoto que vivió en el s.V a.C. sabía de él!).

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Quizá puedes ver que la Biblia es un buen libro, exacto históricamente, y con sabiduría para la vida. Algunas personas pueden decir que la Biblia es un libro interesante por su valor histórico. Pero mucho de lo que vale no viene solo de su exactitud histórica y su peso cultural, sino de cómo se manifiesta a la humanidad.

Las comunidades de fe, de manera global, experimentaron estos escritos como aquello que Dios mismo quiere que la humanidad sepa. No solo lo recibieron como un buen libro para la vida, sino como la palabra de Dios; y no fue una decisión de un líder, sino una experiencia colectiva a lo largo del tiempo.

Por otro lado, Jesús, que vivió como la presencia de Dios en la tierra, y que resucitó de los muertos, reconoció la parte del Antiguo Testamento como inspirado por Dios. No puedo considerar a Jesús un gran maestro e ignorar su teología sobre la primera parte de la Biblia como palabra de Dios. Además, la Biblia se presenta con una gran cantidad de profecías específicas cumplidas – como: nombres de ciudades, nombres de gobernadores, o incluso la muerte de Jesús por crucifixión antes de que la crucifixión fuese inventada como método de ejecución -.

Cuando uno lee la Escritura bíblica con estas cosas en mente, entre otras, no puede evitar notar la fuerza divina detrás de las narrativas. La “inspiración” NO significa que la Biblia bajó del cielo (como creen los musulmanes del Qur’an), ni que Dios dictó las palabras. La inspiración se refiere a la guía divina detrás de estos escritos humanos.

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Dios

Lo primero que hay que decir es que depende de que entiendas por “prueba”. Es quizá mejor hablar de “evidencia” o “datos” que apuntan a algo; una prueba es lo que esa “evidencia” se vuelve en ti, y depende de ti, de tu educación, de tu trasfondo, etc. Ejemplo: un amigo y tu camináis por una pista y aparece una roca. Esa es una evidencia. Hay algo en el camino que los dos podéis ver. Para ti no es una prueba de nada, pero para tu amigo, que es antropólogo, es una prueba de que, por ejemplo, ahí vivió alguien hace mucho tiempo.

En un juicio se presenta la misma evidencia a todo el mundo. Pero a dónde apunta esa evidencia – o, qué es lo que “prueba” – depende de las personas que escuchan.En realidad no se trata de probar, sino de explorar la evidencia honestamente. Y esa es una característica de Jesús: nunca demandó “fe ciega”; simplemente animó al mundo a seguir lo evidente y tomar una decisión (Juan 10:38, en la Biblia).

Aquí podemos apuntar algunas cosas: El diseño del universo indica la presencia de un diseñador universal (el diseño del ser humano o el principio antropico); el inicio del universo (algo establecido sólidamente solo en el último siglo; antes se pensaba que el universo era eterno) implica en principio un iniciador; o, por ejemplo, la experiencia humana es también una evidencia a tener en cuenta. A veces las personas comparan creer en Dios a creer en el “monstruo spaghetti del cielo”. La verdad es que aún no he escuchado a nadie creer realmente en tal cosa. La experiencia de Dios, por el contrario, es mayoritaria y global en todos los tiempos.

Esto quizá es ya suficiente para pensar.

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En realidad, no es una cuestión de libertad, sino de consecuencias. Precisamente porque eres libre, tu vida y tu decisión sobre tu creador tiene consecuencias eternas. Cualquier persona normal entiende que todo acto, creencia y decisión humana tiene consecuencias. También hay que apuntar que Dios no manda a nadie al infierno – en el sentido de que empuje a alguien ahí en contra de su voluntad -. El infierno es simplemente la consecuencia de tu decisión en cuanto a Dios: no quieres a Dios, estarás en un lugar sin Dios (eso es, en definitiva, lo que el infierno es). El famoso pensador C.S. Lewis (autor de Las Crónicas de Narnia) dijo en su libro El Problema del Dolor: “Las puertas del infierno están cerradas por dentro”. Lo interesante en cuanto a la conversación sobre la libertad humana es que son los que no creen en Dios los que realmente tienen que luchar con el determinismo humano. En una visión materialista del mundo, todas tus acciones, convicciones y decisiones están predeterminadas por el ambiente en el que vives y tu genética propia. Pero la experiencia humana nos dice que somos libres. Ergo.

Esto se conoce generalmente como “el problema del mal”. Si Dios es bueno, por qué permite el mal y el sufrimiento en el mundo.

Quizá lo primero que tenemos que decir es que incluso las personas cuyas historias están registradas en la Biblia lucharon con este problema: el profeta Jeremías escribe en un momento de dolor “¿Por qué es mi dolor perpetuo y mi herida incurable, que rehúsa sanar?¿Serás en verdad para mí como corriente engañosa, como aguas en las que no se puede confiar?” (Jeremías 15.18).

Para empezar tenemos que reconocer que ninguno de nosotros es Dios. Y que las razones que él tenga para permitir algo se nos escapan. Cuando alguien que se presenta amándote al extremo, uno puede suponer que tendrá sus razones para permitir lo que permite. La clave aquí es notar que Dios no crea el mal y el sufrimiento. El mal no es algo, es la ausencia de algo. Asumir que Dios crea el mal es como preguntarle a tu profesor por qué creó los 4 puntos que te faltan para el 10.

La Biblia deja claro que todo lo que Dios creó era “bueno” (Génesis 1, la Biblia), y que el mal con el que tu y yo luchamos es consecuencia de nuestra propia decisión y libertad. Pero lo que es más importante para terminar esta conversación es esto: la verdad es que, desde la convicción cristiana, no es cierto que Dios no esté haciendo nada. Es cierto que Dios no interviene para eliminar un evento doloroso o sufrimiento específico, pero la Biblia enseña que él está conduciendo la historia a un “cielo nuevo y una tierra nueva”. Y ¿cuál es la característica de ese cielo y tierra nueva? No habrá más sufrimiento ni dolor (Apocalipsis 21.4, en la Biblia).

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Otras

La palabra “cristiano” se puede entender como “alguien que sigue a Jesús”. La clave es seguir el liderazgo de Jesús y someternos a su autoridad.

Jesús se presentó como el Mesías, el Salvador, el Redentor, alguien cuyo propósito no es solo iluminar a la humanidad, o enseñar el camino del amor, sino literalmente salvar a la humanidad de su separación de Dios. Esto es lo que enseñaba cuando dijo cosas como: “yo [Jesús] soy el camino, la verdad, y la vida, y nadie viene al Padre si no es por mi” (Juan 14.6, en la Biblia). Pero la clave no está solo en lo que Jesús dijo, sino en cómo demostró que lo que dijo era verdad. La Biblia dice que la verdad de Jesús se demostró cuando Jesús resucitó: “fue declarado Hijo de Dios con poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos” (Romanos 1.4, en la Biblia). Si una gran declaración require una gran demostración, Jesús superó nuestras expectativas.

Así que ser cristiano no es necesariamente “ir a la iglesia los domingos”, o “comportarse de cierta manera” o “participar en rituales religiosos”. Todo el mundo sigue a otras personas que considera una autoridad de vida. En este caso, ser cristiano es fundamentalmente rendirse al amor de Dios demostrado en Jesús, y seguirle como respuesta a ese amor. ¿Quieres ser cristiano? reconoce a Cristo.

Hey, antes de explicar en una lineas por qué no somos católicos, tenemos que reconocer que hay muchas cosas que nos unen a los protestantes y los católicos. No somos enemigos; pero hay diferencias fundamentales que tocan elementos centrales de lo que creemos que es la fe cristiana.

En esencia, el protestantismo (sobre todo movimientos como el movimiento “anabaptista” o “reforma radical”) empuja por una idea básica: Jesús y solo Jesús. Esta simple declaración tiene muchos niveles y la conversación sería muy larga, pero en general el protestantismo cree que con el tiempo la idea simple de seguir a Jesús se vio envuelta en elementos religiosos que en cierto modo toman el lugar de Jesús, aún si es solo parcialmente. Elementos como estos: el papa (no en su labor pastoral, sino en su labor de cabeza y voz doctrinal infalible), la presencia principal de María, la oración y veneración a santos, cómo una persona se salva, la naturaleza de los sacramentos, y otras cosas más.

Como el propio nombre indica, la Reforma protestante (o mejor dicho, las reformas, ya que no fue un solo movimiento) buscaron descargarse del bagaje teológico creado a lo largo de quince siglos, y buscaron volver al Jesús de la Biblia sin el sistema religioso añadido.

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