Esto no se acaba… ¡modo agosto en casas!

Lo compartido a lo largo del curso no se queda atrás, sino que sigue creciendo con sencillez, ahora en cada hogar, en cada conversación y en cada gesto. Y al mirar todo lo vivido, sentimos que Dios ha estado presente, acompañando y haciendo mucho más de lo que alcanzamos a ver.

Agosto ha llegado casi sin darnos cuenta y con él, ese momento en el que echamos la vista atrás y pensamos: qué rápido ha pasado todo. He querido esperar un poco más para publicar esta entrada, porque tenía sentido cerrar el curso justo cuando también cerrábamos nuestra última reunión presencial. Y la verdad, ha sido un final muy bonito.

Este último domingo no ha sido uno más. Ha sido de esos días en los que se mezclan la alegría y un poquito de emoción. Hemos terminado nuestra serie sobre los frutos del Espíritu, y ver a los niños y niñas recibir su pasaporte de guardián del fruto ha sido especial. No era solo un detalle más: era una forma de reconocer todo lo que han ido viviendo y aprendiendo durante este mes y llevarlo a la práctica. Vamos a ayudarles a ser auténticos guardianes del fruto.

Además, se han llevado el material de “Agosto en casas”, y la verdad es que nos ilusiona especialmente esta parte. Sabemos que el formato cambia, que ya no nos veremos cada domingo de la misma manera, pero lo importante permanece intacto. La fe no depende de un lugar concreto, sino de lo que vivimos y compartimos, y este tiempo es una oportunidad preciosa para llevarlo al día a día. Los que no habéis podido estar hoy podéis descargar e imprimir el material desde la página principal de kids.

El material está pensado para disfrutarlo sin prisas, adaptándolo, creando momentos sencillos pero intencionales. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo real: de hablar, de escuchar, de preguntar, de reír juntos y también de crecer.

Nos encanta pensar que, de alguna manera, todo lo que hemos sembrado durante el curso puede seguir teniendo continuidad en casa. Que las conversaciones no se queden en el domingo, sino que encuentren su lugar en lo cotidiano. Y confiamos en que, en medio de esa sencillez, Dios seguirá obrando, acercándose a cada familia y haciendo de cada hogar un espacio donde Él también está presente.

Al final, todo esto forma parte de una historia mucho más grande que empezamos a escribir hace ya unos meses. Si pensamos en todo lo que empezó en septiembre, es inevitable sonreír. Ha habido de todo: domingos con más energía, otros más tranquilos, momentos que han salido tal cual los planeamos… y otros que nos han enseñado a adaptarnos sobre la marcha. Pero en todo, absolutamente en todo, hemos podido ver a Dios obrando, guiando, sosteniendo y haciendo mucho más de lo que a veces alcanzamos a ver.

Y si hay algo que ha marcado este curso, sin duda, ha sido el equipo. De verdad, gracias. Por estar, por implicaros, por cuidar cada detalle, por llegar antes, quedaros después… por hacerlo con ganas incluso cuando el cansancio apretaba o las circunstancias no eran las mejores. Lo que hacéis tiene un valor enorme. Acompañar a los niños y niñas en su fe no es algo pequeño, es una siembra que va mucho más allá de un domingo.

A las familias, gracias también. Por confiar, por estar, por sumar. Se nota cuando caminamos juntos, y lo que vemos en los niños y niñas es también fruto de ese trabajo en equipo.

Y hablando de ellos… qué regalo verles crecer. En todos los sentidos. Algunos dan ahora un paso hacia la clase de mayores, y otros comienzan una nueva etapa en teens. Nos da un poco de pena despedirles de esta etapa, pero sobre todo nos llena de orgullo ver en quiénes se están convirtiendo.

Cerramos las reuniones presenciales, sí… pero esto no se para. Ahora la iglesia se mueve a las casas. Espacios que se han abierto con cariño y generosidad y que van a seguir siendo lugar de encuentro, de fe y de comunidad. Si todavía no te has sumado, este es el momento. Porque no depende del lugar: somos iglesia allá donde vamos.

Mirando hacia el próximo curso, también queremos lanzar una invitación importante: necesitamos voluntarios. Servir es una de las formas más poderosas de construir el Reino de Dios aquí en la tierra. Si sientes el deseo de formar parte, este es el momento. Apúntate, involúcrate y no te pierdas lo que Dios quiere hacer. Hay lugar para ti pulsando aquí.

A los que seguís, gracias por permanecer. Y a los que habéis decidido asumir nuevas responsabilidades, gracias por dar ese paso con valentía. A los que os habéis despedido por diferentes motivos, os deseamos toda las bendiciones y guia de Dios para esta nueva etapa. Quiero citar en este sentido Hebreos 6:10 “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.” Seguimos adelante buscando la voluntad de Dios en todo.

Cerramos esta temporada con un corazón lleno de gratitud e ilusión. Sabemos que lo mejor aún está por venir.

Nos vemos en las casas… y muy pronto, en una nueva temporada juntos.

Imagen de Equipo ICONOkids

Equipo ICONOkids

Arriba, Adentro, Afuera!

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